miércoles, 3 de noviembre de 2021

7 maneras para ayudar a controlar las emociones en los niños

 

1. Somos su modelo de conducta

Eso significa que nosotros, como padres, debemos resistirnos a nuestras propias rabietas, y no dejarnos llevar por nuestras ganas de gritarles. En lugar de eso, es mejor que nos demos un momento para contar hasta diez y tranquilizarnos. Tenemos que intentar tomarnos las cosas con calma y responsabilizarnos de cómo expresamos nuestras emociones; después de todo, los niños aprenden de nosotros. Si gritamos, aprenderán a gritar, pero si hablamos desde el respeto, aprenderán a hablar con respeto.

2. Hablamos de nuestros sentimientos

Investigaciones y estudios han descubierto que los niños aumentan su inteligencia emocional cuando compartimos con ellos nuestros sentimientos, aceptamos los suyos y hablamos en voz alta sobre los de otras personas. También es importante enseñarles palabras para expresar sus emociones, puesto que esto pone nombre a su experiencia y les ayuda a entender a otras personas. Sin embargo, etiquetar emociones mientras estamos enfadados solo hará que nuestros hijos se sientan analizados, lo que provocará que sea más difícil trabajar las emociones. En ese momento, lo mejor es la aceptación y, cuando el ambiente se haya calmado, hablar de lo que ha pasado sin crítica ni juicio, sino buscando la empatía y enseñándoles que perder los estribos no es forma de solucionar las cosas.

3. Priorizamos la conexión con ellos

Sabemos que los bebés crean patrones neuronales para calmarse con su padres, pero los  niños más mayores también necesitan conectarse con nosotros para regular sus emociones? Cuando te des cuenta de que tus hijos están fuera de sí, lo mejor que puedes hacer (después de calmarte tú mismo), es intentar reconectar con ellos. Si los niños sienten que estamos de su lado, incluso cuando tenemos que decirles que no, estarán más por la labor de cooperar; por lo que cuanto más conectados estemos con ellos, mejor se comportarán.

4. Aceptamos sus sentimientos, incluso cuando son inadecuados

Cuando la empatía se convierte en nuestra respuesta habitual, nuestros hijos aprenden que las emociones pueden no hacerte sentir bien, pero no son peligrosas. Así, aprenden a aceptarlas y procesarlas según aparecen en lugar de reprimirlas. Saben que alguien les escucha y entiende, así que no tienen que gritar para llamar la atención. Sentirse apoyados les ayudará a entender que pueden pasar por momentos complicados emocionalmente, pero que tal y como esos sentimientos han llegado, se irán; y esto les ayudará a ser resilientes.

5. Guiamos su comportamiento sin castigarlos

Azotes, castigos de cara a la pared o hacerles pasar vergüenza no enseñan a los niños a manejar sus emociones, sino que les dan el mensaje de que esas emociones son las que les llevaron a portarse mal y son malas. Eso les hará tratar de reprimirlas, por lo que su carga emocional se llenará de malos sentimientos. Por eso, los castigos consiguen muchas veces lo contrario de lo que pretenden, llevando a los niños a comportarse peor. En lugar de castigarlo, ayuda a tus hijos a comportarse correctamente con amor.

6. Ponemos límites cuando sea necesario 

Tus hijos no son capaces todavía de tomar sus propias decisiones en la vida y, cuando estén enfadados, harán y dirán cosas de las que luego se arrepentirán. Por supuesto, eso no significa que sean malas personas, sino que no han sido capaces de controlar sus emociones. No es el momento de decirles que son maleducados, sino de mostrarnos compasivos y permitirles que se expresen y muestren los miedos que les han llevado a comportarse de ese modo. Si se sienten seguros y apoyados, podrán vivir libremente lo que sienten y se desprenderán del malestar y la rabia.

7. Actuamos como adultos

Cuando no somos capaces de tomar las riendas de nuestro hogar, poner límites apropiados y mantener una actitud positiva, los niños no se sienten seguros. Aunque no san conscientes, les preocupa que no seamos capaces de hacernos cargo de sus necesidades emocionales, por lo que empiezan a intentar hacerlo por ellos mismos. Se vuelven mandones y exigentes y, lo que es peor, dejan de acudir a nosotros cuando están tristes o tienen miedo porque no confían en que seamos capaces de lidiar con su vulnerabilidad. Por eso, se ponen a la defensiva y son incapaces de relajarse y abordar retos adecuados a su edad, como los conflictos con otros niños o probar cosas nuevas. Para hacer frente a estas actitudes, debemos comprometernos a ser padres generosos, que imponen límites desde la empatía y la inteligencia emocional.




3 comentarios:

  1. Es una informacion muy interesante ya que nos esta a dando a conocer un un poco mas acerca de como controlar las emociones de nuestros pequeños del hogar.

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  2. Que encanta esta página te ayuda mucho en como resolver casos del día a día, nos permite ayudar a los engreídos, entretenerlos de.buena manera, entenderlos, ya que eso hace falta en muchas familias muchas gracias por esta información ayudaran mucho a los demás éxitos y bendiciones a los participantes

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  3. Esta temática es susceptible y indispensable para la sociedad, porque sucede con frecuencia que los padres desconocen la naturaleza de las emociones y actos de sus menores hijos. Así mismo cabe destacar que, las emociones está concatenado con nuestra vida social.

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