miércoles, 3 de noviembre de 2021

Tratamiento

 

Tratamiento:


Al igual que con TDAH con trastornos de ansiedad, el tratamiento contra TDAH con depresión por lo general implica un enfoque amplio. Los enfoques de tratamiento puede incluir una combinación de terapia cognitivo-conductual, terapia interpersonal (centrada en las áreas de dolor, relaciones interpersonales, conflictos, transiciones de la vida y las dificultades personales), la psicoterapia tradicional (para ayudar con la autocomprensión, identificación de los sentimientos, mejora de la autoestima, cambios en los patrones de comportamiento, interacciones interpersonales, y hacer frente a los conflictos), así como terapia familiar cuando sea necesario.

Los enfoques de administración de medicamentos, como con TDAH y otros trastornos coexistentes, incluyen tratar primero la enfermedad más discapacitante. Si los síntomas relacionados con el TDAH causan la mayoría de sus problemas de funcionamiento, o las señales de la depresión no son del todo claras, es probable que el pediatra de su hijo comience con medicamentos estimulantes para tratar el TDAH. En casos cuando los síntomas depresivos resultan derivarse de un mal funcionamiento debido al TDAH y no a un trastorno depresivo, estos pueden disminuir a medida que los síntomas del TDAH mejoran. Si los síntomas del TDAH y depresivos mejoran, es probable que el pediatra de su hijo mantenga solo el tratamiento estimulante. Si los síntomas de TDAH mejoran pero la depresión sigue igual, incluso después de una prueba razonable del tipo de enfoque psicoterapéutico general descrito anteriormente, su pediatra puede agregar otro medicamento, por lo general un SSRI, una clase de medicamentos como Prozac, Zoloft, Paxil, Luvox y Celexa. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina pueden hacer que los síntomas del trastorno bipolar empeoren, por lo que se debe completar una evaluación cuidadosa antes de iniciar con los medicamentos. Si este procedimiento no funciona, se le puede referir a un pediatra del desarrollo o del comportamiento o un psiquiatra, quien puede tratar con otras clases de medicamentos.






Trastornos del estado de ánimo

 






Trastornos del estado de ánimo: 


Los trastornos del estado de ánimo que probablemente sean los que experimenten los niños con TDAH incluyen el trastorno distímico, trastorno depresivo mayor (MDD) y el trastorno bipolar. El trastorno distímico se puede caracterizar como una depresión crónica de bajo grado, irritabilidad persistente y un estado de desmoralización, a menudo con baja autoestima. El trastorno depresivo mayor es una forma más extrema de depresión que puede presentarse en niños con TDAH e incluso con más frecuencia entre adultos con TDAH. El trastorno distímico y MDD se desarrollan por lo general varios años después de que un niño es diagnosticado con TDAH y si se deja sin tratar, puede empeorar con el tiempo. El trastorno bipolar es un trastorno afectivo grave que recientemente se reconoció que ocurre en los niños. A diferencia de los adultos que sufren de distintos períodos de euforia y depresión considerable, los niños con trastorno bipolar presentan un trastorno más complejo de extrema inestabilidad emocional, problemas del comportamiento y problemas sociales. Existe un traslape significativo con síntomas de TDAH y muchos niños con trastorno bipolar también califican para un diagnóstico de TDAH.









7 maneras para ayudar a controlar las emociones en los niños

 

1. Somos su modelo de conducta

Eso significa que nosotros, como padres, debemos resistirnos a nuestras propias rabietas, y no dejarnos llevar por nuestras ganas de gritarles. En lugar de eso, es mejor que nos demos un momento para contar hasta diez y tranquilizarnos. Tenemos que intentar tomarnos las cosas con calma y responsabilizarnos de cómo expresamos nuestras emociones; después de todo, los niños aprenden de nosotros. Si gritamos, aprenderán a gritar, pero si hablamos desde el respeto, aprenderán a hablar con respeto.

2. Hablamos de nuestros sentimientos

Investigaciones y estudios han descubierto que los niños aumentan su inteligencia emocional cuando compartimos con ellos nuestros sentimientos, aceptamos los suyos y hablamos en voz alta sobre los de otras personas. También es importante enseñarles palabras para expresar sus emociones, puesto que esto pone nombre a su experiencia y les ayuda a entender a otras personas. Sin embargo, etiquetar emociones mientras estamos enfadados solo hará que nuestros hijos se sientan analizados, lo que provocará que sea más difícil trabajar las emociones. En ese momento, lo mejor es la aceptación y, cuando el ambiente se haya calmado, hablar de lo que ha pasado sin crítica ni juicio, sino buscando la empatía y enseñándoles que perder los estribos no es forma de solucionar las cosas.

3. Priorizamos la conexión con ellos

Sabemos que los bebés crean patrones neuronales para calmarse con su padres, pero los  niños más mayores también necesitan conectarse con nosotros para regular sus emociones? Cuando te des cuenta de que tus hijos están fuera de sí, lo mejor que puedes hacer (después de calmarte tú mismo), es intentar reconectar con ellos. Si los niños sienten que estamos de su lado, incluso cuando tenemos que decirles que no, estarán más por la labor de cooperar; por lo que cuanto más conectados estemos con ellos, mejor se comportarán.

4. Aceptamos sus sentimientos, incluso cuando son inadecuados

Cuando la empatía se convierte en nuestra respuesta habitual, nuestros hijos aprenden que las emociones pueden no hacerte sentir bien, pero no son peligrosas. Así, aprenden a aceptarlas y procesarlas según aparecen en lugar de reprimirlas. Saben que alguien les escucha y entiende, así que no tienen que gritar para llamar la atención. Sentirse apoyados les ayudará a entender que pueden pasar por momentos complicados emocionalmente, pero que tal y como esos sentimientos han llegado, se irán; y esto les ayudará a ser resilientes.

5. Guiamos su comportamiento sin castigarlos

Azotes, castigos de cara a la pared o hacerles pasar vergüenza no enseñan a los niños a manejar sus emociones, sino que les dan el mensaje de que esas emociones son las que les llevaron a portarse mal y son malas. Eso les hará tratar de reprimirlas, por lo que su carga emocional se llenará de malos sentimientos. Por eso, los castigos consiguen muchas veces lo contrario de lo que pretenden, llevando a los niños a comportarse peor. En lugar de castigarlo, ayuda a tus hijos a comportarse correctamente con amor.

6. Ponemos límites cuando sea necesario 

Tus hijos no son capaces todavía de tomar sus propias decisiones en la vida y, cuando estén enfadados, harán y dirán cosas de las que luego se arrepentirán. Por supuesto, eso no significa que sean malas personas, sino que no han sido capaces de controlar sus emociones. No es el momento de decirles que son maleducados, sino de mostrarnos compasivos y permitirles que se expresen y muestren los miedos que les han llevado a comportarse de ese modo. Si se sienten seguros y apoyados, podrán vivir libremente lo que sienten y se desprenderán del malestar y la rabia.

7. Actuamos como adultos

Cuando no somos capaces de tomar las riendas de nuestro hogar, poner límites apropiados y mantener una actitud positiva, los niños no se sienten seguros. Aunque no san conscientes, les preocupa que no seamos capaces de hacernos cargo de sus necesidades emocionales, por lo que empiezan a intentar hacerlo por ellos mismos. Se vuelven mandones y exigentes y, lo que es peor, dejan de acudir a nosotros cuando están tristes o tienen miedo porque no confían en que seamos capaces de lidiar con su vulnerabilidad. Por eso, se ponen a la defensiva y son incapaces de relajarse y abordar retos adecuados a su edad, como los conflictos con otros niños o probar cosas nuevas. Para hacer frente a estas actitudes, debemos comprometernos a ser padres generosos, que imponen límites desde la empatía y la inteligencia emocional.




¿Cómo los padres pueden ayudar a sus hijos a regular sus emociones?

¿Cómo los padres pueden ayudar a sus hijos a regular sus emociones? 

La mayor parte de las conductas se aprenden, sobre todo de los padres, de los profesores y de las personas que rodean al niño. Para ayudar al niño a que aprenda a manejar sus emociones es necesario que padres y profesores cuenten con la suficiente información como para poder regular y controlar sus estados emocionales y facilitar que los niños los aprendan y desarrollen. La coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos es indispensable para educar al niño. Si no lo confundiremos. 

 Aquí algunas recomendaciones para los padres de familia:

  •  Enseña a tus hijos a no reprimir sus emociones. Es importante que los niños aprendan a expresar lo que sienten de acuerdo con el momento, la situación y las personas presentes. 
  • No existen emociones buenas o malas emociones. Ciertas emociones, como la ira, la tristeza o el miedo suelen definirse como negativas, pero todas las emociones tienen algo positivo. Por ejemplo, la ira es muy importante, porque nos ayuda a evolucionar y crecer interior y exteriormente. Así, cuando no obtenemos nuestros objetivos y nos enojamos con nosotros mismos, esta emoción nos da fuerza para luchar por lo que queremos y nos ayuda a superarnos. Por eso, es importante que no la ignoremos en los niños ni intentemos que la repriman; eso sí, siempre que la canalicemos adecuadamente. Para lograrlo, te sugerimos que mantengas el control, ya que los niños imitan lo que ven. El dicho "haz lo que yo diga y no lo que yo haga" no vale con los niños. Si cuando te enfadas con él le gritas o incluso le insultas, será lo que él haga cuando sienta ira. Pero si le demuestras una actuación coherente el enfado desaparece, lo percibirá como una forma de expresión eficaz. 
  • Trata de mantener el control contando hasta diez, respirando profundamente, haciendo un alto para pensar antes de actuar, hablando en un tono bajo, pero firme. 
  • Dedica tiempo para crear espacios de diálogo. Puede usar preguntas abiertas para generarlo: ¿qué has hecho hoy en el colegio? ¿Cuál ha sido tu mejor momento del día?
  •  Escucha a los niños. Respeta y comprende que ellos a veces no necesitan consejos, solo que los escuchen y los comprendan. Por ejemplo, le puedes decir "Qué difícil habrá sido para ti aguantar esos insultos sin haber sabido qué decir" en vez de "¿y por qué no le has respondido? El niño se siente mal por lo ocurrido y decirle esto, lo afectaría más. 
  • Evita negar las emociones de los niños expresando, por ejemplo, "¿Cómo te vas a enfadar por esa tontería?". Escúchelo sin criticarlo.


martes, 2 de noviembre de 2021

APRENDIENDO LAS EMOCIONES BÁSICAS DE UN NIÑO


 

“Las emociones básicas de los niños son respuestas a estímulos externos y están ahí desde el nacimiento”

En el momento del nacimiento, un niño solamente tiene una vida emocional totalmente elemental. Los recién nacidos muestran expresión de disgusto por ejemplo, en respuesta a sabores fuertes, y muestran sorpresa como reacción a cambios súbitos. Muestran también interés, lo cual consideran los psicólogos desarrollistas como una emoción por sí misma

A los 10 meses, los niños muestran ya toda la gama de lo que se consideran emociones básicas: alegría, irritación, tristeza, disgusto, sorpresa y miedo. El nacimiento de las emociones básicas durante el primero o dos primeros años de vida parece estar programado por un reloj biológico de desarrollo cerebral. Según va madurando el cerebro, van apareciendo las distintas emociones en el repertorio del niño.




TIPOS DE EMOCIONES EN LOS NIÑOS

 ALEGRÍA

Se trata de una emoción inconfundible e imposible de ocultar para ellos. La alegría se refleja en los pequeños mediante la risa, el entusiasmo y las demostraciones de cariño. También se mostrarán exaltados y enérgicos al sentirla. Por lo general, la alegría en los niños es causada por una buena noticia.Por ejemplo: el recibir un buen regalo, que les cuenten una buena noticia o incluso recibir la visita de un amigo u otro ser querido,entre muchos más. 


TRISTEZA 

Es justamente la contracara de la alegría.Se da como consecuencia de un suceso no deseado para el pequeño, o bien uno que no podrá ser como él esperaba.Algunos niños tienden a sentirse tristes con facilidad; Sin embargo, debemos atender a que esta condición sea sobrellevada adecuadamente y, principalmente, que se deje atrás en un momento.De no ser así se debe tomar medidas concretas porque puede darse la  depresión infantil  y puede tener desencadenantes biológicos o externo. 



MIEDO

El miedo es un mecanismo básico de defensa del ser humano. En los niños, el miedo puede producirse por muchos motivos; incluso puede ser causado por cuestiones cotidianas, como los perros, el baño o los insectos. Además de ayudarlos a superar esta condición de manera progresiva, los padres deben saber diferenciar el miedo de las fobias. Estas últimas se caracterizan por provocar conductas irracionales, generalmente desmedidas en relación al factor que las origina.



IRA

también denominada enojo, surge como respuesta a una situación que produce rechazo. Generalmente, se da ante lo que el niño considera una ‘injusticia’ o simplemente cuando le niegan algo que quería; puede tratarse, en estos casos, de algo material o de unos simples diez minutos más viendo la tele. Se trata de una emoción muy frecuente entre los 2 y los 4 años de edad; es en este momento cuando el niño está empezando a interactuar con los demás y también cuando empieza a manifestar su voluntad de tomar decisiones.


ASCO

También se trata de un mecanismo de defensa primitivo, dado que servía a los hombres del pasado a alejarse de aquello que les resultaba desagradable o incómodo. El asco es, precisamente, una sensación de profundo malestar frente a un alimento, objeto o incluso ante una experiencia que active y haga reaccionar sus sentidos.



SORPRESA

Esta emoción genera en los pequeños un estado de alerta causado por una posible amenaza. No obstante, también hay sopresas positivas o incluso neutras, es decir que no son buenas ni malas.La sorpresa es generalmente ocasionada por un cambio brusco de actividad o sentido, un incremento en la intensidad de un estímulo o un estímulo novedoso repentino






lunes, 1 de noviembre de 2021

CONSECUENCIAS EMOCIONALES DE UN NIÑO

 CONSECUENCIAS EMOCIONALES

Consecuencias emocionales en acoso de escolar en los niños:

1.- PERDIDA DE AUTESTIMA: 

Los niños pierde el valor propio y amor personal, los niños van asumiendo como propios, las burlas y humillaciones que hacen los demás y eso va formando acerca su persona. Se convierten en los piensan los demás.

2.- TRITEZA INTENSA: 

Es muy frecuente que los niños sufren de BULLYING, baja autoestima, autoinculpación, abatimiento, momentos de ausencia total  o parcial, tendencia al llanto, culpabilidad constante, sensación de agotamiento, y reducción de la comunicación con los demás; constituyen el sustento de su intensa tristeza.   

3.- DEPRESIÓN, MELANCOLÍA Y SUICIDIO:

Por lo general, los niños comenzarán a encerrarse en su habitación. También es frecuente que estos niños se culpabilicen por todo lo que suceda a su alrededor, causándoles  dolor en el plano psicológico, caracterizado por una enorme tristeza y desarreglos hormonales. En ocasiones son tan graves e insostenibles los hostigamientos y las intimidaciones a las que se exponen los niños, que a veces llegan hasta el suicidio.

4.- FATIGA CRÓNICA:

Cansancio crónico y, desaliento, debido al dolor propio en el que las víctimas de Bullying se encuentran sumergidas. Presentan desinterés por las actividades propias de su edad, tanto académicas como las extracurriculares.

5.- ABULIA: 

La  Abulia es la falta de voluntad o de energía para hacer algo o para moverse. Incapacidad para tomar decisiones, acompañado de un permanente sentido de impotencia.

6.- SENSACIÓN DE SOLEDAD: 

Es Causada por la actitud de sus propios compañeros y agravada en algunos casos, por el comportamiento de aquellos padres, que por casusa de sus trabajos y ocupaciones descuidan al niño.

7.- PÉRDIDA DE SENSIBILIDAD:

El bullying, los sujetos no son únicamente el acosador y la víctima, sino también, están presentes los “espectadores”, que directamente no toman partido, pero que son cómplices directos o indirectos del acosador. No actúan frente a la agresión, perdiendo la sensibilidad al dolor ajeno.

8.- AUSENTIMIENTO ESCOLAR:

Es común que los niños que se sienten amenazados, no deseen asistir  a la escuela por miedo a sufrir el bullying o acoso escolar. Estos niños empiezan a padecer de síntomas como náuseas, vómitos, dolores de cabeza, y dolores de estómago, entre otros.  Asimismo, presentan retraimiento y disminución del rendimiento escolar.

9.- SENTIMIENTOS DE CULPABILIDAD:

El niño puede sentir y llegar a creer firmemente que él ha causado todo, lo ha producido y se lo merece. Debes  trasmitirle a tu hijo, que suceda lo que suceda a su alrededor, no se debe tomar nada personal.


TAMBIEN HAY CONSECUENCIAS QUE DECIR MENTIRAS A LOS NIÑOS TIENE CONSECUENCIA EN SALUD EMOCIONAL Y MENTAL

CONSECUENCIAS DE MENTIRLES A LOS HIJOS:

Darles a los niños una información errónea con tal de proteger su inocencia, puede traer muchas consecuencias para su futuro. Si bien es cierto no hay la necesidad de contar ciertas cosas a los niños, hay formas de calmar su curiosidad de otras formas.



LO MEJOR ES HABLAR CLARO:

Lo mas importante de todo es que uses siempre las palabras correctas y hables con mayor naturalidad posible. La inocencia de los niños no será interrumpidas por saber que el hada de los dientes no existe. Hablar de todo tipo de cosas con tranquilidad y honestidad le ayudara a crecer más seguro de si mismo y poder tener un mayor criterio sobre la información que otros le dan.




Tratamiento

  Tratamiento: Al igual que con TDAH con trastornos de ansiedad, el tratamiento contra TDAH con depresión por lo general implica un enfoque ...